Corazón, padeces el mejor olvido,
por eso eres capaz de volver
a sentir como un niño.


Y se acelera tu pulso,
solo con presentir
el aliento cercano de compartir "abrazo".
La caricia buscada de creerte enamorar,
y enamorada.

No vas a preguntarte por mañana
ni que te alerte el día "de que no hay después".
Tampoco escuchar el "ten cuidado" y "el ojo avizor"
siempre provocando ese frío extraño del fracaso…


Y mucho menos permitir ver a su dueña,
escondida entre su realidad
y su verdad, porque gracias a tu velocidad, respira.


Su piel es capaz de querer,
y sigue siendo persona,
y mujer.


Bendita la letra escrita,
que sabe a los labios
a los que tus sueños le permiten despertar
de su letargo.


Solo pides, sea compañero "ese musculo del prójimo",
capaz de bombardear el tuyo,
porque no estará tan bien cuidado,
cuando te ha resucitado:
CORAZÓN.